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El aeropuerto

El aeropuerto

Muchas de las personas que no han tenido la oportunidad de viajar en un avión piensan que los aeropuertos sólo se construyen en los espacios en donde hay mayor población. Esto no es del todo cierto, ya que a veces estos inmuebles son colocados en sitios estratégicos, no tanto por su desarrollo turístico sino por la localización de rutas comerciales.

Sin ir más lejos, te comento que en México hay tanto aeropuertos nacionales como internacionales. Hoy quiero compartirte una de las leyendas de México que ocurrió en una terminal pequeña.

En el momento en que las autoridades pusieron en funcionamiento el nuevo aeropuerto, aún no estaban terminadas del todo las salas de espera. Esto provocaba que la gente tuviera que esperar de pie la llegada o salida de las aeronaves.

Este problema se corrigió rápidamente y los concesionarios mandaron poner unas bancas metálicas, con el fin de hacer la estancia de las personas un poco más agradable.

Desgraciadamente, la gente comenzó a maltratar los asientos, a tal grado que en unos pocos meses, el mobiliario ya era inservible.

Fue por ello que las autoridades municipales mandaron a varios policías a cuidar que la gente no hiciera actos vandálicos, sobre todo durante las madrugadas que es el tiempo en el que los delitos aumentan.

Uno de esos oficiales fue quien me contó que en su primera velada, escuchó unos sollozos que provenían de la sala de espera marcada con el número tres. Se aproximó al lugar con el arma desfundada y observó que en efecto, había una mujer llorando recargada en una de las puertas de vidrio que daban hacia la pista:

– No puede estar aquí. El último vuelo salió hace una hora. Dijo el policía.

La mujer quien vestía de blanco, giró su cabeza hacia él y lanzó un gemido estremecedor. Antes de que el oficial pudiera reaccionar, la dama se esfumó en el aire.

Basado en su descripción, puedo decir que quizás se trata de la llorona. Aunque no me queda claro cuál es el motivo de que estuviera en el aeropuerto, a lo mejor ese espíritu había perdido algún familiar en un vuelo comercial.

La leyenda de Verónica

La leyenda de VerónicaUn grupo de amigas se encontraban en la casa de una de los integrantes por la noche realizando una fiesta de pijamas, como todos los viernes, y debido a que se había aburrido de ver películas, comer golosinas y pintarse las uñas, decidieron realizar cosas más divertidas, por lo que se reunieron para contar intrigantes cuentos de terror con la luz apagada y linternas que iluminaban sus caras, para de esa manera crear un ambiente terrorífico.

Una de las amigas decidió contar una historia que había llegado a sus oídos por parte de otro grupo de amigas, y que le pareció indicada para esta noche, ya que aparentemente nadie la conocía. Se trataba de la leyenda de Verónica, una mujer que había muerto en el baño de su casa luego de que se golpeara la cabeza en la bañera, y se había hecho conocido su fantasma luego de que muchos aseguraran que al decir siete veces su nombre frente a un espejo de un baño con la luz apagada, ella se aparecía para asustarte hasta que volvieras a prender la luz.

Todas quedaron asustadas, menos una de las integrantes de ese grupo de amigas, la cual se llamaba Carolina, debido a que no era creyente de ese tipo de leyendas de espíritus, fantasmas y demonios, por lo que ella mismo aseguró que aceptaría ir al baño y recitar esas palabras para ver si la fantasma aparecía.

Carolina ingresó al baño y cerró la puerta, al apagar la luz y viendo detenidamente al espejo dijo Verónica siete veces, y no vio nada. Se dio la vuelta para ver si había algo extraño dentro del baño, y lo poco que pudo ver ya que se encontraba a oscuras, fue lo que había anteriormente en el baño. Al mirar nuevamente al espejo vio una sombra extraña arriba de su cabeza, al ver detenidamente vio que era un rostro pálido de una mujer.

Leyenda del monstruo de la alcantarilla

Leyenda del monstruo de la alcantarilla

Ciertamente no sé si esto es una leyenda o un mito, ya que la gente puede interpretarlo de las dos formas, dependiendo de sus experiencias personales. El caso es que esta historia no tiene mucho tiempo que sucedió y por eso he tomado la decisión de relatarla.

En las grandes ciudades, es común que los ríos se encuentren entubados, no sólo porque así se garantiza que el agua se mantenga limpia, sino porque de ese modo es mucho más sencillo conducir el flujo de líquido hacia los hogares.

Sin embargo, las personas aseguran que debajo de las calles, es decir, en el subsuelo se esconden criaturas horripilantes. También he visto vídeos en Internet que supuestamente han sido tomados en la oscuridad de esos lugares, pero la verdad es que gran parte de ellos parecen sumamente falsos.

Tal vez porque la iluminación es demasiado baja, lo que ayuda a crear la sensación de terror o de peligro en el espectador.

Por esa razón, decidí comprobar por mí mismo si estas historias eran ciertas o no. Durante las noches, recorrí mi colonia buscando una alcantarilla que se encontrara rota, pues así me sería más fácil descender.

Afortunadamente, había una sin tapa, a unas cuantas calles de mi casa. Baje solamente acompañado de mi teléfono celular y de una pequeña linterna, la cual iba sujeta a mi cintura.

La encendí y todo se veía en perfecta calma. Lo único malo, como podrás imaginártelo era el terrible olor que salía de allí. Saqué el móvil y empecé a filmar. Había cientos de ratas muertas, al igual que otros bichos que al pisarlos tronaban.

De repente, tuve la sensación de que algo o alguien me observaba fijamente. Para no voltear, active la cámara frontal de mi teléfono y de esa forma puede observar como una criatura con cuerpo de roedor pero cabeza de lagarto me perseguía.

Sinceramente, debo decir que tuve mucha suerte de escapar de esa alcantarilla con vida.

Chat con un muerto

Chat con un muertoVictoria, una chica de 16 años, le encantaba chatear con personas desconocidas hasta altas horas de la madrugada. Y lo hacía en chats públicos, de esos en que se encuentra todo tipo de personas, desde viejos morbosos, hasta niños de 13 años queriéndose hacer pasar por trolls. Esa noche estaba sola y aburrida en su casa, así que entró al chat online oficial de su ciudad y empezó a chatear con un tipo extraño, el cual empezó a enviarle fotos de tumbas y cementerios.

No me asustarás Le dijo Victoria.

No intento asustarte Le respondió inmediatamente el extraño Solo te estoy mostrando donde vivo, para que un día vengas y me visites. Me siento tan solo…

Sin embargo, Victoria no sintió miedo, al fin y al cabo estaba en un chat público, donde todos querían ser trolls haciendo bromas pesadas.

Pues si vives en un cementerio, dudo que algún día quiera ir allí –Le respondió ella, pero la respuesta que recibió fue casi instantánea:

No te preocupes, yo podría hacerlo entonces.

Victoria hubiera cortado esa conversación, si en verdad hubiese sentido miedo, o le hubiese molestado el tipo. Pero más bien le pareció que aquel extraño era divertido, así que siguió conversando con él hasta mucho después de la media noche.

—Me voy a dormir –le dijo Victoria– Ya tengo sueño.

—No te vayas Victoria –Respondió el tipo, dejando asustada a la chica, pues ella no recordaba haberle había dicho su nombre– Me siento muy solo y si te vas tendré que ir hasta donde estés.

—Pues es una lástima que no sepas donde vivo –Respondió ella, dejando atrás lo de su nombre, pues pensó que al fin y al cabo ella ya había estado en ese chat y le había dicho su nombre a algunos usuarios y seguramente uno de estos la había reconocido.

—Si sé dónde vives –Respondió el tipo y seguidamente le envió un link, el cual la llevaba a Google Maps, justo encima de su casa– En este momento voy para allá Victoria.

Sin embargo, Victoria siguió incrédula ante el extraño y esta vez se imaginó que este se trataba de algún amigo que quería jugarle una broma pesada, por eso no sintió temor alguno, sino que más bien le siguió la corriente respondiéndole:

—Me parece bien, ¿Ya llegaste?

—Si, ya llegué –respondió el tipo– En este momento estoy encima sobre de tu casa, justo encima tuyo. Te estoy observando por un pequeño agujero que hay en el techo. Realmente eres hermosa.

De allí, Victoria sintió miedo, y a pesar de que seguía incrédula, no pudo evitar el mirar al techo y para su espanto, en efecto si había un pequeño agujero en éste. Justo encima donde ella estaba sentada.

— ¡Basta! —Le respondió ella– Me voy a dormir, ya me hiciste dar miedo.

—No te vayas Victoria –Le respondió el extraño– si te vas, tendré que bajar del techo.

Ella cerró inmediatamente el chat, apagó el computador y fue a acostarse, no sin sentir miedo por las cosas que el extraño le había dicho. «Si supiera que realmente hay un tipo encima del techo, me moría del susto» Se dijo en voz alta. E inmediatamente empezó a escuchar un fuerte ruido en el techo, como el de alguien que abría un agujero en este.

El susto fue grande, pero aun así mantuvo la calma, pensó que era algún malhechor que había conseguido rastrearla por medio del chat, así que prefirió trancar bien su puerta y pedir ayuda a la policía, pero para su desgracia, había dejado su teléfono móvil en la sala, al lado del computador.

Victoria sintió como el tipo descendió del techo y se dirigió a la puerta de su cuarto y empezó a golpearla. Ella horrorizada empezó a gritar, con la esperanza de que algún vecino la escuchara. Pero todo fue en vano y vio con horror como la puerta se caía y entraba un tipo desproporcionadamente alto, el cual traía en sus manos un libro. Victoria no pudo más con el susto y se desmayó.

Al día siguiente despertó perfectamente acostada en su cama, a pesar de que recordaba haberse desmayado en el piso. En su pelo estaba una rosa y aun lado el libro, el cual tenía una única frase que decía:

«Perdón por el susto, pero se siente uno tan solo cuando está muerto…»

El agujero del techo había desaparecido, y la puerta estaba en perfecto estado. Victoria ya no sintió miedo, pero desde ese día no volvió a estar en chats hasta altas horas de la noche.

Leyenda del caserón antiguo

Leyenda del caserón antiguo

Mi pueblo natal es uno de esos lugares en los que las leyendas traspasan la barrera del tiempo, gracias a que se van transmitiendo de generación en generación. Una de las más antiguas es la que se encuentra relacionada con una casona ubicada a las afueras de aquel sitio.

Cuentan que Amadeo un día pasó justamente por enfrente de aquella casa y se detuvo a leer un letrero que estaba sujeto a la verja:

“Se solicita electricista”. En sí, el aviso ya era un tanto extraño, pues no había una persona que se dedicara a eso (al menos en la localidad) de manera profesional. Temía llamar a la puerta para que proporcionaran informes, ya que se decía que el dueño de la casa era un hombre trastornado.

No obstante, en esta ocasión pudo más la curiosidad que los dichos de la gente, por lo que el joven golpeó el portón y espero pacientemente.

Una figura espigada y lúgubre se asomó por la ventana. Instantes después, el hombre llegó hasta donde se encontraba Amadeo.

– Buenas noches. ¿Todavía necesita los servicios de un electricista?

– Así es muchacho, ¿tú me puedes recomendar a alguno?

– No señor, pero yo sé algo de electricidad. Hace menos de un mes, nos quedamos sin luz en la casa y yo solito pude reparar la falla.

– ¡Impresionante! Si… Puede que tú sirvas después de todo. Te espero mañana.

Amadeo regresó muy contento su casa, sobre todo porque el hombre le había prometido pagarle mucho dinero.

Le contó a su madre lo que había sucedido y ella con lágrimas en los ojos le lanzó una advertencia:

– No vayas mijo. Mi corazón me dice que ese lugar es peligroso. Ya ves lo que dice Nachita que le ocurrió a su hijo por ir ahí.

– Son sólo leyendas, no va a pasar nada.

Después de eso, nadie volvió a ver a Amadeo.