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Cuento de terror el videojuego

Cuento de terror el videojuego

La industria de los videojuegos ha sido una de las más beneficiadas por la tecnología moderna, ya que ésta les ha permitido implementar en sus consolas mejores gráficos y sonidos. Sin embargo, algunas de estas empresas se han visto inmersas en escándalos y hasta en cuentos de terror.

Sin ir más lejos, les voy a platicar un cuento de terror que me platicó un amigo hace tres días.

Sucede que en Japón los programadores de una compañía de juegos de vídeo estaban programando una sesión de prueba con adolescentes, a quienes se les había invitado para que fueran los primeros en disfrutar de un nuevo disco de peleas callejeras.

Los chicos fueron acomodados en una sala en donde solamente había una pantalla de televisión y unos controles semejantes a los que se usaban en las arcadias de los juegos 80, pues una de las iniciativas del nuevo plan de ventas era conseguir que viejos usuarios compraran esta nueva plataforma.

El desafío que tenían planeado para los muchachos a simple vista parecía sencillo. Quien permaneciera más tiempo sin ser vencido ganaría un premio. Aparte de eso, uno de los ejecutivos les anunció que en algún rincón de la escena 6.2 uno de los programadores había escondido un personaje capaz de vencer a todos los demás con un solo golpe.

Evidentemente la inmensa mayoría trató de “desbloquearlo” para así ganar más rápido. No obstante,
Takeshi prefería seguir con su estrategia de ganar un combate a la vez, ya que con ello había conseguido derrotar a más de 15 oponentes.

Por azares del destino, en su combate número 20 Takeshi golpeó con su peleador una caja de madera en la escena 6.2, lo que hizo que este se transformara en un dragón amarillo, el cual lanzaba fuego por la boca.

El chico quedó tan impresionado con los colores de la mítica criatura, que se quedó observándolo por varios segundos. Luego extrañamente empezó a convulsionar y murió en el acto.

Los demás asistentes huyeron del lugar sumamente asustados. Después del incidente la empresa decidió reprogramar el juego borrando de sus archivos al dragón. Con todo y eso lo acontecido quedó registrado en miles de cuentos de terror como este.

En la jungla

En la jungla

Desgraciadamente el hombre se ha ido apropiando de los espacios que eran dominados por los animales. De todos ellos, sin lugar a dudas el más afectado es el ecosistema que comprende las junglas.

Por fortuna, todavía quedan algunos sitios en los que ocurren situaciones como la siguiente obra de teatro.

Una calurosa noche, el tigre Miguel (a quien todos sus camaradas llamaban “Mike”), estaba paseando tranquilamente por entre los árboles cuando alcanzó a oír un llanto desesperado.

Buscó por todos lados sin poder encontrar de donde provenían tales sonidos. Fue entonces cuando tomó la determinación de lanzar una pregunta al aire: ¿Quién está llorando?

– Soy yo. Dijo alguien de voz muy finita.

Mike – ¿En dónde estás?

– Bajo su mentón señor tigre.

Mike – ¡Rayos! Sabía que no debía volver a comer carne de venado en salsa de pera, esa combinación siempre me hace tener alucinaciones.

– Voltee hacia abajo por favor.

Mike hizo caso a las indicaciones de la llorosa vocecita y de ese modo pudo ver que se trataba de un pequeñísimo ratón de color blanco.

– Mi nombre es Quique.

Obra de teatro selva

Mike – ¿Qué te ocurre Quique, porque lloras?

Quique – Hace más de tres días que no pruebo bocado. Tengo mucha hambre.

Mike – ¿Tres días? Disculpa la intromisión pero puedo preguntarte ¿cuál es la razón por la cual no hayas comido en tanto tiempo?

Quique – Nos fuimos a huelga en la empresa. El sindicato está negociando mejores condiciones laborales.

Mike – ¿Sindicato?, ¿Huelga? Yo que creía que las únicas organizadas eran las hormigas.

Quique – Si mire, lo que sucede es que nosotros nos dedicamos a espantar elefantes. Algunos compañeros hasta utilizan camuflaje, para tratar de intimidar a esos paquidermos. Yo en lo particular, prefiero el método tradicional. Ya sabe, pararse enfrente del objetivo y empezar a agitar los brazos y piernas lo más rápido posible hasta que salgan corriendo.

El problema es que los elefantes ahora traen equipos de rastreo con tecnología GPS, lo que hace que nos ubiquen fácilmente y puedan estar preparados contra nuestras irrupciones.

Mike – Definitivamente estoy muy atrasado en materia tecnológica. Lo más moderno que recuerdo es el servicio a domicilio vía telefónica. No te preocupes amigo, te puedo prestar unas monedas para que compres semillas. Cuando puedas me las devuelves.

Quique – Muchas gracias, pero no puedo aceptarlo, pues no sé cuándo es que volveré a la compañía.

Mike – Bueno, si no quieres es tu decisión, pero estarás de acuerdo en acompañarme hoy a cenar ¿no?

Tigre

Quique – ¿Pero un tigre y un ratón en la misma mesa? Eso no se acostumbra en la jungla.

Mike – Que no te preocupe el qué dirán. Además tu eres mi invitado y todos respetan a Miguel Rayas Jr.

Quique – ¡No lo puedo creer, su papá fue hace dos meses a la compañía a impartir una plática sobre defensa personal! El señor Rayas es una leyenda, salúdemelo por favor cuando lo vea.

Mike – Por supuesto Quique, mañana por la mañana le doy tus saludos. Es más, si quieres te lo puedo presentar.

Quique – Eso sería fantástico. Muchas gracias don Miguel.

Mike – Quique, no seas tan formal. Por favor llámame “Mike”, como lo hacen todos mis amigos, ya que ahora perteneces a ese selecto grupo. ¡Vamos a cenar!

Diciendo esa frase, los dos fueron en dirección de uno de los restaurantes más afamados de aquella jungla.