Chat con un muerto

Chat con un muertoVictoria, una chica de 16 años, le encantaba chatear con personas desconocidas hasta altas horas de la madrugada. Y lo hacía en chats públicos, de esos en que se encuentra todo tipo de personas, desde viejos morbosos, hasta niños de 13 años queriéndose hacer pasar por trolls. Esa noche estaba sola y aburrida en su casa, así que entró al chat online oficial de su ciudad y empezó a chatear con un tipo extraño, el cual empezó a enviarle fotos de tumbas y cementerios.

No me asustarás Le dijo Victoria.

No intento asustarte Le respondió inmediatamente el extraño Solo te estoy mostrando donde vivo, para que un día vengas y me visites. Me siento tan solo…

Sin embargo, Victoria no sintió miedo, al fin y al cabo estaba en un chat público, donde todos querían ser trolls haciendo bromas pesadas.

Pues si vives en un cementerio, dudo que algún día quiera ir allí –Le respondió ella, pero la respuesta que recibió fue casi instantánea:

No te preocupes, yo podría hacerlo entonces.

Victoria hubiera cortado esa conversación, si en verdad hubiese sentido miedo, o le hubiese molestado el tipo. Pero más bien le pareció que aquel extraño era divertido, así que siguió conversando con él hasta mucho después de la media noche.

—Me voy a dormir –le dijo Victoria– Ya tengo sueño.

—No te vayas Victoria –Respondió el tipo, dejando asustada a la chica, pues ella no recordaba haberle había dicho su nombre– Me siento muy solo y si te vas tendré que ir hasta donde estés.

—Pues es una lástima que no sepas donde vivo –Respondió ella, dejando atrás lo de su nombre, pues pensó que al fin y al cabo ella ya había estado en ese chat y le había dicho su nombre a algunos usuarios y seguramente uno de estos la había reconocido.

—Si sé dónde vives –Respondió el tipo y seguidamente le envió un link, el cual la llevaba a Google Maps, justo encima de su casa– En este momento voy para allá Victoria.

Sin embargo, Victoria siguió incrédula ante el extraño y esta vez se imaginó que este se trataba de algún amigo que quería jugarle una broma pesada, por eso no sintió temor alguno, sino que más bien le siguió la corriente respondiéndole:

—Me parece bien, ¿Ya llegaste?

—Si, ya llegué –respondió el tipo– En este momento estoy encima sobre de tu casa, justo encima tuyo. Te estoy observando por un pequeño agujero que hay en el techo. Realmente eres hermosa.

De allí, Victoria sintió miedo, y a pesar de que seguía incrédula, no pudo evitar el mirar al techo y para su espanto, en efecto si había un pequeño agujero en éste. Justo encima donde ella estaba sentada.

— ¡Basta! —Le respondió ella– Me voy a dormir, ya me hiciste dar miedo.

—No te vayas Victoria –Le respondió el extraño– si te vas, tendré que bajar del techo.

Ella cerró inmediatamente el chat, apagó el computador y fue a acostarse, no sin sentir miedo por las cosas que el extraño le había dicho. «Si supiera que realmente hay un tipo encima del techo, me moría del susto» Se dijo en voz alta. E inmediatamente empezó a escuchar un fuerte ruido en el techo, como el de alguien que abría un agujero en este.

El susto fue grande, pero aun así mantuvo la calma, pensó que era algún malhechor que había conseguido rastrearla por medio del chat, así que prefirió trancar bien su puerta y pedir ayuda a la policía, pero para su desgracia, había dejado su teléfono móvil en la sala, al lado del computador.

Victoria sintió como el tipo descendió del techo y se dirigió a la puerta de su cuarto y empezó a golpearla. Ella horrorizada empezó a gritar, con la esperanza de que algún vecino la escuchara. Pero todo fue en vano y vio con horror como la puerta se caía y entraba un tipo desproporcionadamente alto, el cual traía en sus manos un libro. Victoria no pudo más con el susto y se desmayó.

Al día siguiente despertó perfectamente acostada en su cama, a pesar de que recordaba haberse desmayado en el piso. En su pelo estaba una rosa y aun lado el libro, el cual tenía una única frase que decía:

«Perdón por el susto, pero se siente uno tan solo cuando está muerto…»

El agujero del techo había desaparecido, y la puerta estaba en perfecto estado. Victoria ya no sintió miedo, pero desde ese día no volvió a estar en chats hasta altas horas de la noche.

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