El ganado del diablo

El ganado del diabloDe visita en la finca de mi familia en el llano, un día decidí explorar y me salgo de los límites de las tierras con dos primos y nos vamos llano adentro. Por esas tierras nos sorprendió la tarde y yo, acostumbrado a bromear con esas cosas les digo a mis primos:

  • A mí si me sale la sayona, la llorona o un espanto de esos que me salga dispuesta, porque no la pelo.
  • Deja de jugarte con eso, primo, que aunque usted no crea por aquí si hemos tenido espantos – Me cortó el mayor de mis primos.

En esa joda de espantos y bromas pasamos media hora y aún nos faltaba para llegar a la finca cuando escuchamos un tropel, los primos se miraron entre sí y casi al unísono me dijeron:

  • A un árbol, tenemos que subirnos ya.

Yo que he visto mis documentales de animales no lo dudé y subí corriendo con ellos a un árbol de mango que estaba cerca y ahí buscamos unas ramas altas. No me imaginé que animal del llano pudiese ser tan peligroso para poder arrastrarnos, pero me subí igual. Fue entonces cuando noté que los primos estaban pálidos y que les temblaban los labios, los ojos… todo.

Antes que yo pudiese hablar, el mayor me dijo:

  • Silencio, que este es el ganado del diablo, si se para alguno y nos ve no le hables ni se te ocurre bajar porque te llevan.

Pudiendo más la curiosidad que el peligro estaba por preguntarle cómo y adonde me llevaría un montón de ganado, pero no dio tiempo. El humo se levantó y aquella mancha… ¿negra? Se acercó rápido.

Porque así era, negro retinto todo el ganado que venía y de un tamaño, que si me lo cuentan no lo creo. Yo no creía mucho en eso, pero todo ese ganado negro y gigantesco me asustó de verdad, al final del tropel se detuvo un toro y nos miró a los tres, uno a uno, ahí espero como 15 segundos y juro que era una mirada humana lo que tenía.

Un poco más arriba del árbol donde nos subimos había un río y ahí bajó el humo, desapareció. Yo me imaginé que se detuvieron a tomar agua, pero los primos me explicaron que el ganado del diablo aparece de repente y al primer cruce de río desaparecen como si el agua se los tragara y si algún mortal se les atraviesa para allá se lo llevan y hasta el sol de hoy nadie ha vuelto de dicho paseo. Así de cerca estuve de visitar a Satán y yo burlándome, si les sirve el consejo, nunca se burlen de lo que les cuenten sobre un lugar que no conocen.

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