La cárcel de las paredes de madera

La cárcel de las paredes de madera

En los Estados Unidos de América, muchas prisiones cuentan con historias de terror verdaderas o al menos eso es lo que afirman los pobladores del lugar. En esta ocasión, nos dedicaremos a referir un relato de un centro de readaptación social localizado en el noreste de aquel territorio.

Se dice que en una región desolada, existía una cárcel fabricada únicamente con paneles de madera. Inclusive, los barrotes estaban confeccionados del mismo material. Lo raro de esto es que esa prisión estaba catalogada como de “Máxima seguridad”.

Los presos que allí estuvieron encerrados, no volvieron a ver la luz del día. Sin embargo, las circunstancias de sus descensos jamás fueron aclaradas por las autoridades competentes.

Cuentan que un individuo de nombre Jonathan Mackenzie, fue enviado a purgar su condena ahí. Los delitos que había cometido llenaban más de cinco páginas completas. De ellos el más recurrente era el de asesinato.

Mackenzie tenía un coeficiente intelectual por encima del promedio, lo que le había permitido escapar de muchísimas cárceles. Cuando bajó del auto que lo condujo hasta allí, lo primero que hizo fue lanzar una sonora carcajada.

– ¿De veras creen que estas paredes endebles van a detenerme?

– Cállate y entra a tu celda. Dijo un guardia.

Además de las cualidades anteriormente citadas, cabe decir que Jonathan medía casi 2 m y pesaba más de 100 kilos, por lo que pensó que utilizando su fuerza, podría derribar los muros sin problema.

Fue hasta uno de los extremos de la celda y corrió apuntando con su hombro izquierdo hacia el otro lado. Repitió esta operación varias veces hasta que el tablón cedió y el hombre pudo salir.

– ¿Ven? Lo sabía, fue en el escape más fácil.

Los policías permanecieron sentados en sus territorios, esperando a que Mackenzie huyera. Él ni tardo ni perezoso, caminó rápidamente, con el fin de ocultarse entre los matorrales. No obstante, un ente de tres cabezas, salió del bosque y lo engulló tan rápido que Jonathan no tuvo tiempo ni siquiera de abrir la boca.

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